1. Vista de Londres desde el exilio

No me prejuzguen por el título del blog, ni por el título de mi primera entrada. Este no es un blog sobre política. Este es un blog que habla sobre una realidad, la mía. La de una chica de 24 años que, habiendo acabado la carrera en España hace ya casi un año, se vino a Londres a buscar trabajo. Porque pensé, “total, para trabajar en una tienda de ropa o en un  restaurante en España, para eso me voy a Londres, y así a la vez aprendo inglés”.

Es la vida y la historia de una chica española que puede ser la de otros tantos españoles en Londres. La de esa generación de jóvenes (me siento un poco Rouco cuando utilizo la palabra “jóvenes”, no sé por qué) con sus carreras terminadas, muchas ganas de comerse el mundo, pero muy poco acostumbrados al sacrificio que requiere labrarse un futuro.

Es la historia, el día a día, de una generación que creció viviendo de la paga semanal de sus padres en la adolescencia, de pedir dinero cada vez que quería un capricho. De los que no nos preocupábamos nunca de cómo se pagaba nuestra matrícula de la universidad (tal vez era magia). Tampoco nos preocupábamos de si un mes nuestros padres iban a poder pagar la casa, o de qué era eso de la hipoteca, los préstamos y las deudas. Me aventuraría a decir que ni siquiera sabíamos cómo entraba el dinero en nuestras casas. Sólo sabíamos cómo se gastaba (y a veces ni siquiera eso).

Es la generación, en definitiva, de los que sólo nos preocupábamos por pensar qué íbamos a beber el fin de semana, y de si el chico o chica que nos gustaba iba a venir al botellón. Somos los que vivimos esa burbuja de la que, sin saberlo, todos eran partícipes. Esa burbuja que nosotros creímos que era la vida, el mundo real, cuando en realidad era sólo una ilusión que poco duró. Somos a los que nunca se nos enseñó qué era pasarlo mal, económicamente hablando. Los que cuando nuestros abuelos se ponían a hablar de los años de “Amar en tiempos revueltos”, resoplábamos y nos poníamos a pensar en otra cosa.

Y por eso ahora estamos en Londres. Y escribo Londres pero puede ser cualquier otra parte del mundo. Me incomoda pensar que somos los que hemos preferido escapar de la situación en España en vez de intentar cambiar nuestra realidad como a lo largo de los siglos personas con muchos más huevos han hecho. Me incomoda pensarlo, sí. Me fastidia que tal vez sea la verdad.

Ahora, esa generación nos estamos dando cuenta de lo que es no tener trabajo, o al menos no el trabajo para el cual se está cualificado (que es otra clase de desempleo, un desempleo emocional, diría yo). Nos estamos dando cuenta de lo que es el dinero, de tenerlo, no tenerlo, gastarlo, ganar lo mínimo, racionarlo, ahorrarlo, invertirlo.

Esta es una nueva clase de exilio. Este no es un exilio por las ideas políticas o por la situación política. O al menos no exclusivamente. Es un exilio elegido con y por comodidad, aunque no sin trauma, como todo exilio. Es un exilio al que nos ha llevado esa burbuja creada por esa sociedad que creía, que creyó firmemente como un público cree y se asombra ante los trucos de un mago, que se podían dar duros por pesetas. Y esa sociedad fuimos -somos- todos.

Cuando hace tiempo leí que la historia siempre se repite, y que hay que aprender historia para no reproducir los errores del pasado, no entendí muy bien a qué hacía referencia esa frase. Ahora ya la encuentro más sentido. La historia es circular. Somos la nueva ola de emigrantes españoles. Somos de nuevo emigrantes como ya lo fuimos en el pasado.

Pero después de todo, si me paro a pensarlo, hay algo de emocionante en ser emigrante. Pasaremos a formar parte de la historia como esa nueva ola de emigrantes españoles con títulos universitarios (por cierto no reconocidos por la UE, para más INRI). Siento dentro de mí una disonancia que no sé si otros en mi situación que tengan a bien leerme y quieran compartir su opinión sienten también. Por un lado me siento orgullosa de mí misma por haber tenido el valor de venir a una ciudad como Londres, tan enorme, ridículamente cara, hablando un inglés precario, trabajando en trabajos de mierda por el sueldo mínimo, viviendo en una habitación alquilada y pasando más tiempo en autobuses que en cualquier otro sitio. Pero por otro lado siento algo de culpa por no haberme quedado en España al pie del cañón, intentado hacer algo por mejorar la situación. No sé, invirtiendo en mi propio negocio, por ejemplo, o vaya usted a saber cómo (si ni siquiera nuestros ilustres políticos -españoles y europeos en general- lo saben, menos lo voy a saber yo).

En fin, cada cual que responda a esta pregunta, o intente resolver esta disonancia como pueda. De todas formas, el proósito del blog no es hablar de nosotros, de los españoles en Londres y la situación en España, o al menos no sólo. Este blog es un mix de cosas que cada día se irán descubriendo. A lo mejor un día me da por poner verde a Rajoy como otro día me da la gana poner una receta de cocina (lo cual es poco probable porque no tengo tiempo de cocinar).

¿Por qué? Pues porque tengo un trabajo de mierda, que no me gusta, en el que me pagan el minimo premitido por la ley, tengo dos días off a la semana y porque después del tiempo que llevo aquí he llegado a la conclusión de que el único mecenas de uno es uno mismo. Y más en estos tiempos. Ea.

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  1. Maria

    Bienvenida a Londres, Annie.

    En lineas generales estoy de acuerdo contigo, pero hay un par de cosas que me gustaria debatir. Decias “Es un exilio elegido con y por comodidad”. Yo me vine a Londres hace algo mas de cinco anos. Por aquel entonces no se hablaba de crisis. Si acaso, era el comienzo y nadie era consciente de la que se nos venia encima. Me vine porque en mi sector no habia trabajo (esto habia sido asi historicamente) y necesitaba ingles si queria tener alguna posibilidad. No fue elegido con comodidad. A mi me hubiera gustado quedarme alli, rodeada de mis familiares y amigos. Pero decidi intentarlo porque era una asignatura pendiente y la “unica” salida que veia a mi situacion laboral. Si no tenia trabajo por el idioma, alla que me iria a conseguirlo. No iba a tirar todos esos anos de estudios, practicas y trabajos mal pagados por algo asi. Tenia que intentarlo, no? El plan era quedarme en Londres para 6 meses o quizas un ano como maximo. Podria parecer comodo porque, pasara lo que pasara, siempre podria volver antes de que se cumpliera el plazo que me habia propuesto. Ademas, el motivo era aprender un idioma, nunca buscarme un medio de vida para tanto tiempo (como ha resultado ser). Aun en ese contexto que parece mas llevadero, te aseguro que dar el paso de irte para empezar desde cero no es fruto de la comodidad, sino mas bien fruto de valentia, del espiritu de lucha y del no dejarse vencer por cualquier obstaculo que te encuentras en el camino. Tu dices: “Por un lado me siento orgullosa de mí misma por haber tenido el valor de venir a una ciudad como Londres, tan enorme, ridículamente cara, hablando un inglés precario, trabajando en trabajos de mierda por el sueldo mínimo, viviendo en una habitación alquilada y pasando más tiempo en autobuses que en cualquier otro sitio. Pero por otro lado siento algo de culpa por no haberme quedado en España al pie del cañón, intentado hacer algo por mejorar la situación”. Debes sentirte orgullosa por lanzarte a la aventura y persistir en tus objetivos. Se de mucha gente que no viene porque le da literalmente “pereza”. “No me siento preparado para vivir fuera”, “no, ni en broma me voy yo de mi ciudad”, “prefiero estar aqui a trabajar en malas condiciones fuera” son frases que he escuchado a menudo a amigos mios. Creeme que muchos no aguantarian ni una semana en las condiciones con las que nos encontramos fuera del nuestro pais. Claro que vivir asi es dificil. Crees que eso es comodo? Yo no lo creo. Yo creo que es valiente. Quedarse en Espana tampoco es sinonimo de desidia, que conste. Muchos se quedan y luchan por mejorar las cosas, como apuntabas. Pero que tu estes en Londres no te hace mejor que el que se queda ni viceversa. Cada uno esta donde decide y desde cada lugar se puede hacer mucho por seguir adelante. La epoca que nos ha tocado vivir nos afecta a cada uno de manera diferente y de manera diferente hemos de reaccionar. Ir en busqueda de soluciones a nuestra situacion personal y perseguir nuestros suenos, sea en el pais que sea, nunca deberian ser motivo para sentir que estamos decepcionando a nadie, sino todo lo contrario.

    Mucho animo, Annie. Lo que estas haciendo es tambien “estar al pie del canon”.

    Maria

    • Annie

      Hola María,
      Muchas gracias por tu comentario. Y también por tus ánimos. Es por experiencias de gente como tú por las que sigo teniendo alguna esperanza de seguir en Londres. Mi propósito también cambió muy pronto: de venir sólo para mantenerme mientras aprendía inglés, ha pasado a ser algo así como “no puedo volver a España, así que tengo que buscar algo aquí”. Lo malo es la frustración que se siente cuando piensas que has estudiado seis años para estar doblando pantalones en una tienda de ropa. Es lo que más me cuesta asumir, pero sé que es importante tener paciencia y, poco a poco (sólo llevo 8 meses aquí), intentar buscar algo que me guste. Lo que quería transmitir con “comodidad” era que, en vez de luchar e intentar cambiar las cosas como se ha hecho históricamente, tal vez preferimos “huir”. Por supuesto no es cómodo vivir aquí, y empezar de cero mucho menos, a mí me costó y me sigue costando bastante. Pero esa disonancia entre huir de los problemas o intentar combatirlos es algo en lo que siempre pienso…
      Un saludo afectuoso.

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