Get swallowed by the Thames

Hernán Casciari comenzó a escribir un blog al que tituló Orsai cuando llegó a España hace diez años. Empezó a escribirlo porque se sentía solo, como él mismo explica, lejos de su ciudad natal (Mercedes, en Argentina), de su familia, de sus amigos. Con el paso de los años se fue haciendo conocido poco a poco. Más y más gente leía los cuentos que él escribía cada día respondiendo a una sola necesidad: la de no sentirse solo. A las redacciones de algunos periódicos llegó, por el boca a boca, que había un tipo que escribía cuentos y al que leía bastante gente, y empezaron a llamarle para que escribiera para ellos. Después vinieron las editoriales y las recopilaciones de sus cuentos. Él aceptó. Al fin y al cabo era su trabajo, y le apasionaba. Después comenzaron a exigirle, de aquí y de allá, que tenía que eliminar de la web los contenidos de su blog: las editoriales no podían comercializar una cosa que estaba gratis en internet. Ahí fue cuando las cosas empezaron a olerle mal. ¿Cómo iba a dejar a todos esos lectores, que al fin y al cabo le habían convertido en alguien conocido, sin todos esos contenidos que habían estado siempre disponibles, y gratis? Varios desacuerdos de este tipo se sucedieron con el paso de los años, hasta que un día Hernán Casciari decidió “mandarlos a todos a cagar”, como él mismo expresa. Por supuesto no fue una decisión fácil. En los tiempos y el sistema en los que vivimos, decisiones de este tipo son difíciles de tomar. Es difícil encontrar a gente que siga sus principios pase lo que pase, en general.

Nunca se llega a saber el final de nada, pero el hecho es que ese blog que nació del sentimiento de soledad de una persona, que vivió el éxito y luego la renuncia a un sistema con el que no estaba de acuerdo, luego resurgió de sus cenizas (si es que alguna vez llegó a serlo) para convertirse en un magazine sin publicidad de ningún tipo, en el que sólo escriben escritores admirados por los editores –el propio Casciari y su amigo y colaborador de toda la vida- y donde las ilustraciones, realizadas por verdaderos artistas, ocupan un lugar tan importante como las palabras. Es accesible además por internet, gratis. Y aún así los lectores la siguen comprando en papel.

*

Cuando llegué a Londres empecé a trabajar en un antro lleno de ratones y sucio hasta la náusea que se hacía llamar “brasserie” situado en pleno de centro de Londres, en Oxford Circus. No solían pagar a los trabajadores, sólo cuando se lo pedías, y de la caja. Yo trabajaba en el mejor sitio de aquel antro dirigido por una especie de capos serbios, griegos y albaneses: la bakery. Hacía los cafés y servía los cupcakes. Hacer los cafés mientras hablaba con los clientes es lo que más cerca he estado nunca de trabajar como psicóloga. Escuché historias de todo tipo, desde los que trabajaban en las tiendas de alrededor, hasta los vigilantes de seguridad del sitio. Y así fue como mejoré mi inglés en tiempo récord. Porque nunca me callaba, y siempre seguía preguntando.

También venían hombres trajeados de oficinas de alrededor sobre los cuales me gustaba imaginar: a qué se dedicaban, si tenían familia… Pero sobre todo me preguntaba si serían felices, y durante mucho tiempo mi única motivación para trabajar en ese antro era ofrecer tal vez la única sonrisa que esa gente vería en todo el día. Si no me la devolvían, luego lo entendí, tal vez era porque aunque se murieran de ganas, no tenían la valentía suficiente para romper con todo con lo que no estaban de acuerdo. Su capricho del día: gastarse diez libras en un cupcake –reseco, y del día anterior, pero que ellos disfrutaban de mil amores- y un café de mala calidad. Siempre tan polite, te daban las gracias dos o tres veces al final. Y se alejaban con la cabeza agachada, como buscando un agujero en el suelo en el que poder meterse para aparecer en otra dimensión.

Cuando decidí largarme del antro, lo que más escuché de la gente fue, ¿pero qué vas a hacer ahora? Me lo preguntaban con los ojos muy abiertos y una voz afectada. Yo siempre respondía lo mismo con ironía, “Get swallowed by the Thames”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s