Tragándonoslo todo hasta el fondo.

¿Qué nos pasa?

¿Qué nos está pasando?

¿Por qué cada día que pasa tengo más la sensación de que los tiempos en los que se avanzaba, y que se tenía además la impresión de que se estaba avanzando, quedaron estancados hace ya mucho tiempo y ahora estamos involucionando y parece que vivimos en la Edad Media, sólo que con iPad y Twitter?

¿O tal vez hemos vivido siempre en esto, siempre así, y lo único que ha evolucionado ha sido la tecnología y nuestro conocimiento de Marte? Todo como una gran mentira para calmar nuestras conciencias. Y aquí tengo que parar, ya que temo estar delirando.

Todo empezó esta mañana, cuando en El País veo un reportaje gráfico acerca de un niño de once años, en China, encadenado por su familia. Uno de los pies de foto cuenta que el niño se golpeó la cabeza de pequeño, lo que le produjo una deficiencia mental y empezó a atacar a los vecinos. http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/28/album/1385658615_835883.html#1385658615_835883_1385659032

Y lo peor, pienso mientras miro las fotos, es que ahora esta noticia se puede saber porque hay un fotógrafo de Reuters que lo ha retratado, que El País y otros periódicos españoles se han hecho eco y lo han mostrado, y que yo lo he leído y tengo la libertad de mi blog para hablar de lo que me de la gana, por ahora. Pero ¿cuántas historias similares existirán, escondidas en la sombra de la ignorancia y los territorios recónditos del mapamundi?

Vuelvo a ver las fotos de nuevo, esta vez con más detenimiento en los detalles, en el paisaje. Me gustaría ver al niño y me gustaría saber aún más de la historia así que hago lo más fácil: busco la noticia en Google. He de confesar que desgraciadamente no me fío ya mucho del tratamiento de las noticias en los medios españoles y que cojo cada noticia con alfileres. Al menos no hay interpretación alguna en este reportaje. Son sólo una serie de fotos con una pequeña descripción a pie de foto. Pero hay un detalle que me llama la atención primero y me chirría después y me hace volver a ver las fotos una tercera y una cuarta vez. Las manos del que según informan es el abuelo del niño. Unas uñas perfectamente cortadas, pulcras y cuidadas. Unas manos de abogado occidental. Ni un rasguño, pocas arrugas. Unas manos que contrastan con los pies del niño, pies endurecidos y negros de caminar descalzo toda su corta vida, hechos ya al suelo lleno de astillas, basura y piedras.

Busco entonces la misma noticia en The Guardian y The Atlantic, dos medios de habla inglesa, uno británico y otro americano. No la encuentro. Hago el paso más fácil, una vez más: voy a Google UK y escribo el titular de la noticia en inglés. Nada. Escribo entonces ciertas palabras clave con la esperanza de que algún medio en inglés (porque es el único idioma que no sea el español en el que puedo escribir) haya recogido esta noticia. China, child, chained. Entonces aparecen tres o cuatro noticias relacionadas con el tema, pero ninguna resulta ser la historia de este niño.

La más reciente tiene fecha de 2012 y es del Mail Online. Cuenta la historia de dos niños encadenados en su casa porque sus padres no tienen con quién dejarles mientras ellos trabajan, explotados, en un pueblo del sur de China. Les encadenan para que nadie se los robe, según afirma la noticia.

http://www.dailymail.co.uk/news/article-2219682/Desperate-plight-Chinese-children-living-chains-working-parents-afford-childcare-medical-fees.html

La otra noticia aparece también en el Mail Online y data del 2010. Habla acerca de la situación de los niños pequeños, casi bebés, a los que sus padres tienen que llevar consigo a trabajar en una fábrica al sudeste de China en la que están explotados más de diez horas. Los niños son atados a las ventanas para limitar sus movimientos y que no hagan lo propio de un bebé: gatear, moverse, corretear, hacer que sus padres vayan tras ellos constantemente.

http://www.dailymail.co.uk/news/article-1267794/Tethered-safe-Chinese-workers-forced-tie-youngsters-work-afford-child-care.HTML

Intentando podar todo el sensacionalismo impregnado en el artículo, e intentando que no se me impregne nada a mí, sigo buscando. La tercera noticia también aparece en el Mail Online y también es del 2010. Muestra a un niño de dos años al que sus padres, también por motivos de la extrema precariedad laboral en la que están inmersos, han de encadenar al bebé a un poste de la luz para que no se lo roben, como ya hicieron con su hermana.

http://www.dailymail.co.uk/news/article-1248252/Chinese-boy-chained-lamp-post-dad.HTML

Por último, busco el nombre del fotógrafo y la agencia para la que hizo las fotos y sólo aparece una foto realizada por él a unos niños chinos haciendo “gimnasia”, ilustrando un artículo de opinión del International New York Times. Este a su vez remite a otro artículo publicado acerca del duro entrenamiento, por decirlo de alguna forma, de niños gimnastas en un gimnasio chino, también publicado, una vez más, en el Mail Online.

http://www.dailymail.co.uk/news/article-2182127/How-China-trains-children-win-gold–standing-girls-legs-young-boys-hang-bars.HTML

De repente me siento… Cómo decirlo. ¿Desconcertada? Tal vez me quede corta. Estoy, como todos, tan acostumbrada a pasar de una noticia a otra fácilmente que me pregunto por qué llevo pensando toda la mañana en esta situación en concreto. Encima todo se me mezcla con otra noticia que nada tiene que ver, la del cierre en Valencia del Canal 9 y todo lo que hay y ha habido alrededor y que para enterarme de verdad de la noticia y lo que ha pasado la he leído en Jot Down (http://www.jotdown.es/2013/11/rtvv-8815-dias-de-decadencia-49-votos-de-historia/).

Al final tengo muchas dudas, escándalos y decepciones en mi cabeza, pero ni un atisbo de respuesta, clave o solución. Vivo en un permanente estado de “manos a la cabeza” y gesto de sorpresa e indignación allá donde voy. Y ya me pregunto, no sé, si soy yo la ingenua, la inocente, la gilipollas y la tonta del culo que no se entera de “la verdad del mundo”, si estoy empezando a tener delirios o si, simplemente, desconfío de este mundo y su mecanismo más de lo que debería.

Y una vez más, en mi estado de manos a la cabeza, pienso en mi vida, nuestra vida, en Londres. Esta vida que tan lejos está de la de esas fotos de China. Esta vida en Londres de la que tan poco debería de quejarme, tal vez. En lo que es vivir aquí ganando seis con treinta y un libras la hora por hacer cafés. Y pienso en los que dicen “es lo que hay, si no te gusta te vas”. Y sé que me iré, y que llegaré a trabajar en algo que me guste y me haga feliz pero que otros vendrán detrás de mí y tendrán lo mismo. Y les dirán lo mismo. Y tal vez se lo crean. Seguro que se lo creerán, y así seguirá el mundo rodando y rodando. Y pienso en esos ilusos que esperan profesionalidad de alguien que gana un sueldo ya no digo siquiera digno, sino ni siquiera ajustado a las exigencias de la vida en Londres.

Y pienso en esa pasada de página del periódico, o de ese click en la siguiente noticia. Continuo pasar de página, continuo conformismo y silencio y creyéndonos el mundo en que vivimos y la objetividad y la ausencia de opinión. Tragándonoslo todo hasta el fondo.

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