Tiempo.

Esa es la última palabra. Hubo un tiempo en que Londres fue una cosa. Pasó el tiempo y se fue convirtiendo en una droga. No fue por mi culpa, conocí a alguien y ahora Londres es una ciudad y es ese alguien y es esa droga. Cada calle impregnada de pasos, risas y hasta abandonos. Puentes. Y la luna llena.

También un instinto asesino y animal que crea un apego a lo que nos hace daño, que convierte en adicción lo que nos hace daño. “Crave”, lo aprendí en la carrera. Lo aprendí estudiando la drogodependencia. Y ahora me doy cuenta de que esto también es así. Ahora.

Get all applications in to me before the deadline. Mientras camino. Y a veces recuerdo esa vuelta en metro, más veces de las que me gustaría recordar. ¿Por qué me pondría música justo en aquel momento? ¿Por qué dejé que Morrisey me cantara “and if you have five seconds to spare I will tell you the story of my life: sixteen, clumsy and shy; I went to London and I booked myself in at the YMCA; I said I like it here can I stay? Do you have a vacancy for a back-scruber?”

Pero me lo cantó y desde entonces ese momento, el peor, está unido a esta canción. Y, ¿cómo va a pasar el tiempo?, ya ha llegado el momento en que varias canciones están vetadas, varios grupos, varios sitios (más de los que me gustaría), varias personas. Y ciudades.

“The city will follow you (…) This is the city you`ll always reach. Of places elsewhere -don`t hold out hope-.”

Pero tiene que pasar el tiempo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s