Etiquetado: Carmen Martín Gaite

Cuestión de tuberías

Sentada en la terraza de la cafetería de la British Library leo que Carmen Martín Gaite ha sido “entronizada como el gran clásico de la literatura española contemporánea” en Estados Unidos. Personalmente, no sé lo que quería decir la autora del artículo con esta frase rimbombante – ¿la han nombrado doctora?, ¿han hecho una exposición sobre ella?- pero me da igual, admiro a Carmen Martín Gaite. Y como desgraciadamente suele ocurrir, Estados Unidos se ha dado cuenta antes que nosotros de la valía de un escritor español.

Leo este artículo justo la semana en que pienso lo siguiente: ¿se puede ser escritora, o hacerse llamar escritora, o considerarse escritora si una no se ha leído El Quijote? Es una duda que me lleva rondando siempre, desde que en el colegio nos obligaron a leerlo, y como todo con lo que me siento obligada, no lo leí.

Pero me gusta leer, me gusta escribir, y me gusta Carmen Martín Gaite. Ella seguro que se leyó El Quijote, y muchas más obras maestras de la literatura clásica en español que yo no me he leído aún. Llevaba ya días dándole vueltas a que este verano me dedicaría a leer El Quijote, y que ya por fin podría descansar mi conciencia. Pero cuando leí este artículo en El País pensé que no. Que a la que leería sería a ella.

Mi historia comienza y acaba de forma muy sencilla. Nunca una escritora ha expresado tan bien mis propios sentimientos. No soy una gran conocedora de su obra, sin embargo. Leí “Nubosidad variable” en una de las peores épocas de mi vida, y fue lo que me salvó de muchos momentos de angustia, como suele hacer siempre la literatura. De hecho, he intentado varias veces volver a leerlo, pero no puedo pasar de la primera página sin empezar a llorar. Siempre me quedo en la misma frase: “Todo en la vida es cuestión de tuberías, eso ya se sabe, y hay que aceptarlo”.

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Londres no es una misma y una sola ciudad. Londres es muchas ciudades y no es ninguna. No sé si alguien dijo ya esta frase alguna vez, posiblemente fuera algo parecido, pero Londres no es una ciudad sino un estado de conciencia y a veces de inconsciencia. Es un estado mental. Londres es una experiencia que se interpreta como la aguja de una brújula, dependiendo de si una vive en el norte o el sur, el este o el oeste. Londres es un mecanismo complejo. Si se pudiera comparar a algo gráfico, sería como el mecanismo de un reloj, o como el laberinto de tuberías del subsuelo del metro. Como dijo Martín Gaite, todo en la vida es cuestión de tuberías, eso ya se sabe y hay que aceptarlo.

 

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