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Remarkable people (II): Alessandra Arzani

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A veces las intuiciones nos llevan a hacer elecciones acertadas. Otras veces nos llevan a equivocarnos estrepitosamente pero nos permiten conocer a gente, cuanto menos, interesante. Esto último fue lo que me pasó cuando me mudé a mi segunda casa en Londres, donde conocí a Alessandra ( Tortona, Italia, 1988), futura fashion stylist de éxito.

La primera y única vez que fui a visitar esa casa, supe que tenía que mudarme allí. No sé si sería la decoración digna de las primerísimas películas de Almodóvar -sí, esto contribuyó enormemente: paredes de leopardo, un váter de purpurina, cuadros de la virgen junto con estatuillas de Buda…- o la sola idea radical de vivir en Hackney con una vieja inglesa medio loca y una chica italiana que se presentó como fashion stylist en cuanto la conocí. Media hora después de abandonar la casa estaba llamando para decir que me quedaba.

Después, con el paso del tiempo, las dos nos dimos cuenta de las señales que nos llevaron a coincidir en esa casa, y las razones por las cuales teníamos que vivir juntas. Señales como, por ejemplo, que las dos respondiéramos al anuncio en una página web que puso “La Vieja” -como nosotras la llamábamos, a veces cariñosamente y otras no- sin tan siquiera tener una foto.

Me gusta pensar que cuando dos personas se encuentran se influyen y se inspiran mutuamente. Ella desde luego me ha inspirado y me ha aportado algo de su forma de pensar con nuestras largas conversaciones en la cocina mientras cenábamos o nos tomábamos un té, sólo interrumpidas por los golpes de nuestra vieja en la pared pidiéndonos que hablásemos más bajo.

Alessandra es muy alta y delgada y siempre viste de negro sin excepción. Le hago la entrevista mi último día en Londres, mientras damos un paseo por Dalston, y las dos disfrutamos fantaseando con la idea de que en el futuro todo el mundo estará buscando la primera entrevista de Alessandra Arzani realizada por mí. Con ella, por primera vez nos presentamos como lo que de verdad nos sentimos. Ni dependienta, ni camarera. “Yo soy fashion stylist y ella es escritora”, le dijo muy segura a un chico austríaco que vivía en un barco en el canal. 

Como todas las personas que se conocen en Londres, puede que nos volvamos a ver, o tal vez no nos veamos nunca más. Pero también, como CASI todas las personas inspiradoras e interesantes que se encuentran en Londres, la huella que dejan en una es imborrable, y me gusta pensar que ella tiene de mí algo más que un par de vestidos y un ordenador portátil que ya no funciona.

¿En qué proyecto estás trabajando ahora?

En este momento estoy intentando de organizar unos shooting probablemente para Vogue Italia para el rapero Zebra Katz, de Los Ángeles, que hace música rap, pero dark al mismo tiempo.

¿Cuánto tiempo hace que llegaste a Londres?

Hace un año y siete meses.

¿Dónde empezaste a trabajar?

Bua… Fue súper complicado. Fue súper raro. En el sentido, empecé a hacer fashion stylist con un amigo fotógrafo. Y al mismo tiempo claro, como la vida es muy cara, necesitaba un trabajo normal para pagar mi renta, para pagar mi vida normal, entonces estuve trabajando más de un año como sales assistant en un sitio al que no quiero hacer publicidad.

Habla con su acento italiano, en español, y con sus muletillas características, como “en el sentido” o mezcla palabras en inglés. 

¿En Italia estudiaste algo relacionado con la moda?

Sí, en Italia estudié Fashion Design en NABA (Nueva Academia de Bellas Artes). En el sentido, no terminé mi carrera porque en este curso que empecé, una gran parte se dedica a aprender a coser, hacer patrones… Este tipo de cosas realmente nunca me han interesado mucho. Tengo que agradecerle a mi escuela porque obviamente cogí nociones más amplias, como desarrollar un concept, por ejemplo. Lo aprendí gracias a esta escuela.

¿Qué es para ti ser fashion stylist?

Mi trabajo consiste en desarrollar el mejor concept, que es de donde todo parte. Por ejemplo, yo, o el fotógrafo, piensa una idea y me manda imágenes relacionadas con lo que quieren ver en el photo shoot. Entonces, cuando desarrollas un comset, desde mi punto de vista, si tú eres bueno, la cosa está en darte también sensaciones. Por ejemplo, si el concept es “black”, como en mi último shooting para un magazine en Berlín, incluso si los vestidos son blancos, o el decorado es blanco, a mí me tiene que dar la sensación de “black”. Se puede jugar con sensaciones, accesorios, que me cambien la perspectiva.

Me inspiro mucho de todo lo que está a mi alrededor, a parte del catwalk. Lo que yo trato de hacer es dar sensaciones. Quiero que la gente que vea mi trabajo le quede algo de él.

¿Crees que el entorno y las circunstancias que se viven, en nuestro caso en Londres, influye en la inspiración?

Tampoco muchísimo, pero la verdad es que sí. Si tuviera un cuarto más grande sería más útil porque yo podría organizar todo mi outfit, por ejemplo. Pero en mi trabajo lo más importante es la comunicación con los PR porque ellos son los que me dan la ropa, con los designers, ser siempre correcta y rápida con ellos, y mucha paciencia. Y lo más importante es estar siempre en la tendencia: el buen stylist, antes de que salga algo, se adelanta, lo hace él. Todavía no estoy en este nivel, pero estoy aprendiendo.

¿Qué diseñadores actuales te inspiran?

Creo que ninguno. Tengo un estilo muy mío y personal, y lo que estoy tratando de hacer ahora es cambiarlo. Estuve trabajando mucho tiempo con un fotógrafo al que le gustaba mucho la idea del minimal, a mi me gustaba también, pero no era mi lenguaje, el que trato de tener con mi público.

¿Prefieres trabajar sola o en colaboración con alguien?

No, yo siempre trabajo sola.

¿A dónde quieres llegar, cual sería para ti tu “top”?

Creo que voy a estar siempre en contínuo cambio y developement with myself.  No tengo un lugar objetivo donde me gustaría trabajar. Bueno, sé que me gustaría trabajar, para empezar, en una gran compañía de stylist. Moverme de un sitio a otro: París, Tokio, Madrid, New York… Una compañía que me dejara desarrollar mi arte, porque al final ser fashion stylist es un arte.

¿Te ves más trabajando sola o para alguien?

Me gustaría ambas cosas, depende. En cuarenta años me veo siendo independiente. Tener una galería de exposición, donde reunir arte, fashion, música, es todo muy cercano. Me gustaría unir fashion y música, y me gustaría poner en marcha una galería de arte donde poder unirlo.

Entonces me veo crecer como stylist, pero al final de mi carrera me veo una artista.

¿Cómo definirías tu arte en una palabra?

Black. Porque al final es un color que siempre he tenido en mi vida. Todos los shooting que hago tienen algo de oscuro. Es mi signature.

¿Para tí, qué es lo más importante en la vida?

Lo primero es ser una persona realizada: tener un trabajo que amo, levantarme todas las mañanas y aunque esté cansada sentirme feliz. Me voy a levantar y estoy haciendo algo que me encanta. Poder hacerlo sin más, sin preocuparme del dinero. Y tener a mi lado gente que me de serenidad y que crea en mí, eso sí muchísimo. Hay momenytos en la vida que a eso no se le da la importancia necesaria. Cuando tienes a alguien a tu lado que te quiere, que en los momentos bajos esa persona te diga: no. Y no porque sea tu amigo, sino porque lo piense de verdad. Que me diga incluso lo que no le gusta. Ese tipo de personas sé que son de las que me puedo fiar siempre.

¿Te ha enseñado algo Londres?

Londres me ha enseñado a creer en mi misma. Definetely, a estar más sola de lo que normalmente estaba, y eso te enseña. Porque al final Londres es una ciudad un poco rara. En el sentido, porque cuando llegas, el primer año, va a ser uno de los más fatales en tu vida. Por ejemplo, al principio me iba siempre a London  Fields. Ahí siempre me siento como si no estuviera en Londres. Cuando iba y veía a toda esta gente hablando, con amigos… me sentía muy sola. Porque aunque conozcas a gente, la mayoría de la gente se va.

Me enseñó a que puedo estar sola, o a saber que aunque piense que estoy sola, no lo estoy.

¿Qué consejo le darías a la gente que quiere venir aquí a vivir?

Si es alguien que quiere trabajar en fashion, no es fácil, hay mucha competencia. Pero poco a poco algo se hace. Pero si vienes aquí a trabajar en una tienda, o de camarera, mejor que no vengas. Londres es una buena ciudad si vas a hacer algo grande. Si quieres hacer algo grande, esta ciudad te dará algo grande.

Londres, 1 de julio de 2013

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